Preocupada por el aumento de la violencia doméstica durante el encierro pandémico, Krysia Paszko, una joven polaca de 18 años, creó un sitio web que parece una tienda de productos de belleza, pero que en realidad ofrece ayuda discreta a las víctimas.

«La inspiración de esta idea viene de Francia, donde, cuando vas a la farmacia y pides la mascarilla número 19, puedes indicar que eres víctima de malos tratos», explica, en una entrevista con la AFP, esta estudiante de secundaria de Varsovia.

La joven cree que Polonia también necesita una especie de código durante la pandemia, cuando las familias están encerradas durante 24 horas bajo el mismo techo, con importantes riesgos de estrés y violencia.

Durante el primer encierro, el Centro para los Derechos de la Mujer, una ONG polaca, registró un aumento del 50% en las llamadas a su número de emergencia que ofrece apoyo en caso de violencia doméstica.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) también informa de un aumento de estas agresiones en Europa.

Krysia Paszko creó su tienda Rumianki i Bratki (Manzanillas y Pensamientos) en Facebook en abril de 2020.

Con fotos de jabones de lavanda y mascarillas de salvia, la falsa tienda parece real.

Pero en lugar de vendedores, al otro lado de la pantalla hay un equipo de psicólogos voluntarios del Centro para los Derechos de la Mujer.

«Si alguien hace un pedido y da su dirección, es una señal para nosotros de que necesita que la policía actúe inmediatamente», explica la joven.

Los que sólo quieren hablar pedirán más información sobre un producto, y los psicólogos les harán más preguntas en clave: «¿Cómo reacciona la piel de la persona al alcohol?» o «¿realmente necesita cosméticos para niños?».

«Constantemente vigilado»

El equipo ha ayudado hasta ahora a unas 350 personas, principalmente proponiendo asesoramiento jurídico gratuito y planes de acción.

Paszko señala que «cuantas más restricciones hay, más difícil es salir de casa e incluso ir a ver a un amigo», más personas les escriben.

«Y a menudo los infractores se vuelven más activos cuando el periodo es difícil, cuando hay más contagios, más restricciones, más miedo a la pandemia», afirma.

La mayoría de las personas que contactan con ellas son mujeres menores de 30 años. Los abusos pueden ser físicos o psicológicos, por parte de la pareja o de los padres.

Entre el 10% y el 20% de los casos acaban en una llamada a la policía.

«Recuerdo a una joven que estaba tan constantemente vigilada por su pareja que sólo podía escribirnos cuando bañaba a su hijo», explica Paszko.

La mujer ya había intentado dejar la relación, pero su pareja, alcohólico y maltratador, se negaba a marcharse.

Gracias a la intervención de su equipo, llegó la policía y «le devolvió las llaves, informándole de las consecuencias si volvía», cuenta Paszko. «Por suerte, ese fue el fin de la violencia».

Convenio de Estambul

Por sus esfuerzos, Paszko ganó el Premio a la Solidaridad Civil de la Unión Europea (UE), una recompensa de 10.000 euros (casi 11.900 dólares) por iniciativas relacionadas con los covíes.

La joven lamenta que Polonia «ignore y descuide un poco» el problema de la violencia doméstica. «Se necesita más apoyo del gobierno».

El partido nacionalista conservador en el poder, Ley y Justicia, quiere retirar a Polonia del Convenio de Estambul, un tratado internacional para proteger a las mujeres de la violencia machista.

En 2020, el ministro de Justicia anunció que iniciaría el proceso de retirada del tratado, por considerar que contiene disposiciones que socavan los valores conservadores sobre la familia.

A pesar de las protestas en Polonia y en el extranjero, el proceso continúa.

El proyecto, que se está debatiendo en el Parlamento a iniciativa de la organización ultraconservadora Ordo Iuris, propone un nuevo convenio que prohíba el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.