¿Podemos confiar en nuestra vista? ¿Es legítimo considerarlo objetivo, capaz de devolver imágenes correspondientes a la verdad como una fotografía? La pregunta en la frontera entre la neurociencia y la filosofía y querida por filósofos como John Locke y David Hume tiene una respuesta sencilla: no. La perspectiva individual siempre acaba influyendo en la forma de ver las cosas y en la percepción de la identidad real de los objetos que nos rodean. Lo que vemos es necesariamente también el resultado de nuestras expectativas, y no es posible separar la versión pura de la realidad de la representación que el cerebro ha hecho de ella. La confirmación proviene de una nueva serie de experimentos descritos en Proceedings of the National Academy of Science.

Sigamos negociando

Las imágenes que vemos son el resultado de un continuo intercambio entre la información visual bruta y nuestras suposiciones basadas en nuestra experiencia del mundo. Si se intenta mirar una moneda de perfil, la forma en que la luz incide en ella dará a los ojos la forma de un óvalo o una elipse, pero el cerebro, que conoce la forma de ese objeto, sigue asegurándose de que lo veamos como lo que es: un disco metálico circular. ¿Es posible, por tanto, separar la verdadera naturaleza de un objeto (disco circular) de la forma en que se «posa» en nuestra vista (óvalo metálico)?

Huella indeleble

Para averiguarlo, científicos de la Universidad Johns Hopkins han ideado nueve variaciones sobre el tema del mismo experimento, en el que se pedía a los voluntarios que observaran un par de monedas tridimensionales, una ovalada y otra redonda. Los sujetos tenían que decidir cuál de las dos monedas era el «verdadero» óvalo, una tarea sólo aparentemente sencilla: cuando la moneda redonda se ponía de perfil, los participantes (que también conocían su verdadera forma) se desorientaban y dudaban en responder. Una prueba de que, por mucho que se intente representar fielmente la realidad, nunca se puede dejar de lado por completo la perspectiva subjetiva. Las mismas incertidumbres se mantuvieron a pesar de variar las condiciones experimentales (monedas reales o representadas en una pantalla; inmóviles o en movimiento; diferentes formas).

La neutralidad es un mito

Los resultados sorprendieron a los propios investigadores, que inicialmente esperaban que la objetividad prevaleciera por completo sobre las (des)percepciones individuales, haciéndolas insignificantes. El experimento forma parte de una serie de investigaciones sobre los factores que pueden influir en la percepción: las próximas pruebas investigarán si los estereotipos de género afectan a la visión y cómo a veces las personas perciben objetos que no están realmente ahí.