En los últimos 30 años, la Tierra ha perdido hielo a un ritmo mucho más rápido que en el pasado, pasando de una pérdida anual de 800 millones de toneladas (registrada a principios de los 90) a 1.300 millones de toneladas/año en 2017. Esta es la conclusión a la que ha llegado un estudio realizado por un grupo de investigadores dirigido por la Universidad de Leeds (Reino Unido), a partir de los datos obtenidos por los satélites ERS, Envisat y CryoSat de la ESA, así como por las misiones Sentinel-1 y Sentinel-2 de Copernicus.

Para hacerse una idea de lo que son mil millones de toneladas, piense en un cubo de hielo de 10 kilómetros.

El estudio es el primero de este tipo que examina todo el hielo que está desapareciendo de la Tierra mediante observaciones por satélite y ha abarcado 215.000 glaciares de montaña repartidos por todo el planeta, los casquetes polares de Groenlandia y la Antártida, las plataformas de hielo que flotan alrededor de la Antártida y el hielo marino a la deriva en el Ártico y el Océano Austral.

Todo gracias a los satélites

Slater añadió: «Durante las últimas tres décadas se ha realizado un enorme esfuerzo internacional para comprender lo que ocurre con los componentes individuales del sistema de hielo de la Tierra. Esta actividad se ha visto revolucionada por los satélites, que ahora nos permiten vigilar con regularidad esas vastas e inhóspitas regiones en las que se puede encontrar hielo, pero a las que es difícil llegar.» El aumento de la pérdida de hielo ha sido provocado por el calentamiento de la atmósfera y los océanos, que se han calentado 0,26° C y 0,12° C por década desde 1980. Durante el periodo de estudio, se produjo una pérdida de 7.600 millones de toneladas de hielo marino del Ártico y una pérdida de 6.500 millones de toneladas de las plataformas de hielo de la Antártida, que flotan en los océanos polares.

Isobel Lawrence, otra científica que contribuyó al estudio, explicó que «la pérdida de hielo marino no contribuye directamente a la subida del nivel del mar, pero sí tiene una influencia indirecta. De hecho, una de las principales funciones del hielo marino del Ártico es reflejar la radiación solar hacia el espacio, lo que ayuda a mantener frías las zonas que cubre. Por lo tanto, cuanto más se reduzca el hielo marino, más energía solar absorberán los océanos y la atmósfera».

Los números

Sin embargo, la mitad de las pérdidas de hielo se produjeron en tierra, incluyendo 6.100 millones de toneladas perdidas de los glaciares de montaña, 3.800 millones de toneladas de la capa de hielo de Groenlandia y 2.500 millones de toneladas de la capa de hielo de la Antártida. Se ha calculado que estas pérdidas han elevado el nivel global del mar en unos 35 milímetros. Además, se calcula que por cada centímetro de subida del nivel del mar, alrededor de un millón de personas que viven en regiones bajas corren el riesgo de ser desplazadas.